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Paren el mundo

2006


Campeonato

·3 mins

Es de noche y estoy en mi pieza pero no es mi pieza porque yo nunca tuve una pieza así y menos que le faltara una pared entera y que la ventana diera directamente al acantilado donde las olas rompen y rugen y salpican muy hasta arriba que parece que van a entrar por la ventana pero al final solo llega una llovizna finiiita como una niebla fría y salada que de golpe se da cuenta que no tiene nada que hacer dentro de mi pieza y se vuelve a ir por donde entró así no me enojo y al lado de la ventana tengo la caña de pescar profesional eléctrica superflexible de cuatro cilindros y le pongo carnada al anzuelo y tiro la tanza por la ventana y en seguida levanto un pescado enorme plateado brillante resbaladizo salta y se retuerce y yo estoy contento porque voy a ganar el campeonato pero justo entra el juez y examina mi pescado y dice este anzuelo no es reglamentario tenga mucho cuidado con lo que hace acá tiene este es el anzuelo que tiene que usar y me da una pava de mate yo arranco el anzuelo prohibido y ato la pava a la punta de la tanza y le pongo la carnada adentro y la vuelvo a tirar por la ventana y ahí nomás muerde un pez espada mucho más grande que el otro y es de muchos colores y mucho más pesado aunque no me cuesta alzarlo y vuelve a aparecer el juez que me amonesta y me dice que ya no puede tener más paciencia conmigo que no siga usando anzuelos antirreglamentarios porque me va a descalificar así que me da una antena de televisión y yo que no sé cuál de las carnadas es la que se usa con una antena pero de la oscuridad de fuera de la pieza surge mi vieja que me dice que lo mejor son las ostras congeladas que están sobre la roca junto a la mesa de luz del lado donde falta la pared las agarro y mientras las llevo para la ventana se descongelan y se abren y les salen lenguas tentáculos carnes tiernas tibias aterciopeladas me chupan los dedos así que las pongo en una caja de zapatos aunque no alcanzo a darme vuelta que ya está una trepada arriba de la otra y yo maravillado me enternezco y pienso mirá vos la fuerza de la naturaleza estos bichos recién descongelados y ya están trincando y yo que los quería matar pero ahí me doy cuenta que en realidad la de arriba se la está comiendo a la de abajo y entonces me enojo porque me va a dejar sin carnada así que salgo corriendo a buscar la caña antes de que sea tarde y no la encuentro por ningún lado pero agarro un martillo que sirve igual y cuando vuelvo al lado de la caja de zapatos resulta que ya no está adentro se escapó y parece que además de comerse a la compañera también se subió a un banquito y se comió el pollo frío que yo tenía de merienda y se escondió meta buscarla por toda la pieza meta buscarla en los armarios las repisas entre las hojas de los libros en los frascos y debajo del bote con cuidado de que no me muerda pero al final está debajo de la cama envuelta en una toalla en medio del abrazo del osito de peluche y yo tomo el martillo y disparo una vez dos veces tres veces las balas gritan bang bang bang bang pero justo sube una marea de alfombra y la ostra se hunde en el parqué cavando cavando cavando con la lengua hasta que ya no queda nada por encima del nivel del suelo.

Breve interludio acerca del placer

·2 mins

Hay un momento, que podríamos ubicar justo después del sexo, tan próximo que aún se confunde con él, cuando las últimas oleadas del orgasmo ya se retiran, cuando van cediendo los temblores, las convulsiones y los jadeos para convertirse de a poco en suaves cosquillas y respiraciones pausadas, y entonces hacés un movimiento que no sabés dónde lo aprendiste porque nadie te lo enseñó y sin embargo siempre te salió perfecto, como un paso de baile, como una coreografía que te lleva, en un único y gracioso desplazamiento, de cualquier posición a estar recostado de espaldas, arrastrándola a ella de modo que queda cruzada sobre tu torso, su pierna izquierda entre las tuyas, los pubis unidos, tu sexo aún dentro de ella, todo su peso apoyado sobre tu pecho, su cabeza apenas a la derecha de la tuya, los dos respirando el cálido aliento compartido, y te das cuenta de que es la situación, la posición, el instante perfecto, que cada protuberancia coincide con su oquedad, que no tenés hambre, frío, sed ni sueño, y de golpe sabés que es precisamente este el momento en el que el universo debería detenerse, o por lo menos terminarse, porque es esto, no más y no menos, todo lo que tu cuerpo ansía cada minuto de tu vida, y entonces sonreís de nuevo, y te quedás inmóvil, flotando sin rumbo en medio de este charco de placer transpirado que te envuelve, pero al cabo de un par de minutos no podés evitar moverte, rodar sobre vos mismo desacoplando los sexos, quizás incluso te das vuelta, o te sentás, o encendés un cigarrillo, y de golpe volvés a tomar plena conciencia de que estás sobre un colchón, con sábanas, en una cama en medio de un mundo que hace segundos sólo recordabas borrosamente, y ahí es cuando te ponés a pensar, si no será que los seres humanos estamos más preparados para soportar la persistencia del dolor que la del placer.

Y qué tal si salimos tooodos a bailar…

·4 mins

La versatilidad y la falta de especialización biológica son, sin lugar a dudas, características esenciales de nuestra raza. Mientras que una termita obrera jamás podrá servir a su reina como soldado, y sólo existe evidencia indirecta y contradictoria de la existencia del Mono Relojero, la capacidad del ser humano para cumplir múltiples roles nos ha sido muy útil a la hora de asegurarnos de que seamos nosotros los que comemos a los animales, y no al revés.

Amor a Primera Vista

·3 mins

Lo que pasa es que nunca lo aceptaron desde el principio fueron celos bronca envidia incomprensión de que yo esté tan enamorada tan feliz de haberlo encontrado así de golpe en mi vida cuando no lo esperaba y ellas menos por eso tratan de disuadirme el amor a primera vista no existe me dicen las muy arpías ya vas a ver cómo se te pasa pensalo bien recapacitá volvé volvé me gritan por altavoces mientras yo lo abrazo y me aprieto contra su espalda y estoy plena de él de su olor de su cuerpo varonil de su voz ronca que desafía al mundo a los truenos a las luces frenética me aferro a su campera de cuero en la lluvia que nos bendice y pensar que se dicen mis amigas y no soportan que yo ame a un hombre de verdad que yo elija esta aventura en vez del tedio de la soledad o de un marido por eso quieren alejarme de él llevarme de vuelta a una vida sin amor justo ahora que lo encontré el mismo día en que él llegó y me vió y me eligió para él de entre todas sí también de entre ellas y eso es lo que no toleran y porque es conmigo y no con ellas por eso quieren disuadirme recordarme los recortes de los diarios las fotografías de cuerpos mutilados los identikits los relatos horrorizados de sobrevivientes fortuitos las paredes picadas a escopetazos como si yo fuera boluda como si no lo supiera como si me importara como si acaso alguna de ellas hubiera hablado de otra cosa en las últimas dos semanas como si realmente existiera algo más importante que él y lo que yo soy por su intermedio como si el mundo hubiera existido antes de que él entrara así de golpe en el salón del banco gritando y blandiendo su escopeta y nuestras miradas se cruzaran y yo comprendiera que gritaba para mí que eran míos los disparos que su arma eyaculaba mías las vidas que él segaba que era él y sólo él lo que importaba más que el dinero más que la ley más que la libertad y que la vida y que los muertos y que el mismo amor y ellas lo saben y lo callan lo callan para decir lo otro para compadecerme para acusarme desde su repugnante pose de señoras decentes que las distrae de la vergüenza de saberse rechazadas de la irreversible realidad de que aquí ahora para él para siempre la única rehén soy yo soy yo yo yo y no voy a dejar que me lo quiten no voy a soportar los celos de que se lo lleven para dárselo a la policía a los jueces a la cárcel juntos tendrán que llevarnos juntos porque no nos podrán separar tan fuerte lo abrazo que ya soy él ya somos uno cuando le quito el cuchillo del cinturón y se lo clavo fuerte en el vientre y tiro del mango desgarro piel músculos vísceras y él se disuelve se derrama lentamente en mis manos caliente fluye blando líquido inerte mío más mío que nunca más mío que nadie eternamente mío mío y de nadie más.

El Motivo de Dios

·4 mins

Sábado a la mañana en el centro cuarenta grados sol que me aplasta contra la vereda transpiración y humedad y gente cuánta gente de acá para allá corren caminan no me dejan encontrarte y por qué no se quedan quietas un rato cómo hacen para no chocarse pasan frente a mí con sus caras desconocidas gente que se cruza que me roza que me mira que me dice disculpe o permiso y compartimos un instante y sin embargo yo sigo sin saber nada de este tipo salvo que el sábado estuvo chupando calor en el centro pero ignoro de su vida si labura de qué labura si es casado si la ama si tiene hijos qué le pasa cuando yo no lo veo en una de esas ni siquiera existe y solo está para decirme permiso y seguir viaje y desaparecer para siempre detrás de la próxima esquina a menos que yo lo siga y lo espíe y entonces sigue estando y a medida que yo me entero el hombre indefinido y su cara promedio se vuelven reales distinguibles como vos y obtiene un trabajo y un jefe que lo prepea y un pasado en un colegio secundario y una primera novia de la que casi no se acuerda y capaz que para entonces ya es muy tarde y a partir de ahí el pobre tipo no tiene más remedio que existir hasta cuando yo no lo miro no no no mucha responsabilidad mejor no lo sigo mejor sigo buscándote en medio de la multitud de abogados floristas niños con mocos mujeres en minifalda la pistola me pesa en el bolsillo para qué tanta gente para qué vos si bastaba conmigo si al fin soy yo el que los ve soy yo el que te busca bastaba conmigo único infinito eterno imaginador de maravillas explorador de mi mente inventor de sensaciones soñador de todo aunque claro eternamente es mucho tiempo seguro que llega un punto en ya no se me ocurre más nada pero como me gustó lo imagino todo de nuevo y de nuevo y de nuevo hasta agotar las permutaciones las repeticiones el asombro y hastiado creo algo cualquier cosa una piedra un álgebra un viento qué se yo algo distinto algo allá algo afuera y me embriago en su extrañeza en la novedad de algo que no es yo y me entusiasmo creando cosas lugares sensaciones monstruos infiernos hasta que de nuevo está todo creado todas las veces de todos los modos y vuelvo a estancarme a desear algo más pero no hay más porque sólo están mis creaciones y yo que todo el tiempo fui el mismo y ya no me soporto quiero ser otro quiero salirme verme desde afuera no saber no conocer y entonces invento un parque de diversiones lleno de otros de miles de millones de vidas esparcidas por el mundo por los siglos lo lleno de cazadores reyes madres brujos amantes pastores ajedrecistas bailarinas locos traidores mendigos astronautas budistas atletas secretarias perversos lo importante es la contradicción el contraste la variedad ser distinto en cada vida primero Cleopatra lasciva luego un niño feliz que de adulto muere de lepra luego estrella de cine ahora asesino que te busca luego seré tú huyendo de mi venganza y luego el juez que me condena y el verdugo que me ejecuta todas las vidas todas las muertes cada una de las personas que transpiran y tropiezan en la peatonal soy yo el que me empuja soy yo el que me mira sin reconocerme sin darme cuenta y eso que la clave está en todas las religiones reencarnación amad al prójimo como a ti mismo Mahoma y el Profeta el Padre el Hijo y el Espíritu Santo el ciclo de Shiva la vida eterna el yin y el yang y qué hago ahora que sé que el universo es mío para qué vivir sin dolor vértigo risa miedo cómo odiarte ahora que te sé cómplice la pistola quema en el bolsillo la saco disparo a mi alrededor son una dos tres cabezas que se deshacen en tulipanes carmesí apunto a mi sien y bang la vereda ondula bajo mi cuerpo se vuelve roja y también el cielo y la gente y la niña la niña la niña desde la que grito el horror de mi liberación.

Debut

·3 mins

El auditorio está lleno de voces de gente paqueta de lentejuelas corbatas de seda medias finas trajes iguales melenas inmóviles y una voluntad férrea de oír ver aplaudir a todos y no lo saben pero también a mí que voy a leer mi cuento y estoy feliz porque me gusta mi cuento es de amor y tiene risas y hay un lago azul cristalino y al final ella se tira del balcón y cae para siempre y sigue cayendo cayendo cayendo y yo me pongo cada vez más nervioso porque se abre el telón y empieza lo primero que es una versión musical de La Metamorfosis aunque todos los actores están disfrazados de Richard Nixon y las actrices de Groucho Marx y ahora me doy cuenta de que es una muestra de teatro y no de literatura así que intento escapar escabullirme por debajo de los asientos y por detrás de las puertas y por entre el bosque de piernas del público hasta que reconozco los tobillos de mi maestra que se agacha y me dice no seas pavo que hay pocos artistas y dejan pasar a todos desnudate y subí al escenario que les vas a gustar así que me saco la ropa ahí en el foyer y me escondo a repasar el texto en una ventana detrás de las cortinas pesadas de terciopelo rojo que se me pegan a la piel y me abrazan y me aprietan y me mojan y me lamen mientras lucho por desplegar el cuento que está en el papel con que envolví el sándwich de jamón y tomate y al final lo abro pero el texto ya no está en la hoja está en el sándwich una página y media de palabras impresas en los trozos de pan negro practico cómo se hojea un sándwich sin que se desarme el pan ni se caiga el tomate ni se manchen las cortinas con mayonesa y kétchup y sobre todo sin que hojeando se abra el jamón que es pornográfico y capaz que leo cualquier cosa practico y practico pero igual me sorprendo cuando se abren las cortinas que al final son el telón y la ventana que ya no está y yo en medio del escenario vestido con un tutú verde que alguien me debe haber puesto sin que me diera cuenta y la gente que me mira y me mira y me mira en silencio profundo como esperando que les de permiso y cuando bajo la vista veo el cuento y el sándwich y el jamón y no puedo reprimir el hambre voraz el hambre feroz el hambre mortal muerdo devoro sustantivos me atraganto de adverbios y preposiciones seguro que los adjetivos me caen mal desgarro verbos y los conjugo gástricos hasta que termino y quedo allí en el escenario con las manos ensangrentadas de tomate y mayonesa tapándome la cara y descubriendo que no recuerdo las palabras ni la historia ni el nombre del protagonista ni siquiera si había un protagonista pero sí que era de amor y ya no puedo hablar y me avergüenzo me sonrojo me aborrezco me desmayo y caigo caigo lentamente sin sentido a la oscuridad infinita del tablado a través de un aire denso mullido viscoso de tantos aplausos y de tantos vítores.

Seducción

·3 mins

Por favor una docena de rosas rojas perfectas húmedas de rocío y de deseo cómo no señor son veinte pesos quiere ponerles una tarjeta no gracias bueno aquí las tiene y salgo de la florería rumbo a su casa grandes zancadas prestos los conjuros para ahuyentar a los demonios que acechan por el camino durante días avanzo a paso forzado por pantanos montañas ríos nidos de dragones sembradíos en llamas las rosas en alto siempre rojas siempre húmedas iluminan el camino penetran la niebla guían mis pasos hasta el umbral de su puerta llamo y las rosas se incendian cuando ella sale toda jade sándalo nieve y caoba se las doy enceguecido ella las toma y son un ramillete de serpientes envueltas en celofán grita se desmaya grito también las atrapo y corro de regreso a la florería dejándola inconsciente y esta vez el camino es en bajada limpio nevado las víboras se congelan se hacen esquíes me las pongo me deslizo sobre ellas el viento frío golpea mi cara llego hasta la puerta entro vociferando por qué me vendió estas rosas que son serpientes y en mis manos de nuevo rosas rojas perfectas húmedas es que son rosas que te quiero sólo para mí se venden mucho y pensé que usted pero bueno si no es así se las cambio a ver cuáles le gustan claveles que ya no te amo orquídeas que dame tu sexo tulipanes que no no no nada de eso quiero simplemente rosas rojas luminosas húmedas rosas que sean rosas sean rosas sean rosas y nada más como usted diga señor se las cambio y no se preocupe que son más baratas le alcanza para muchas muchas más que una docena deje que las envíe son tantas que usted solo no puede cargarlas salgo de nuevo y mientras las rosas van hacia ella corro a su casa atravieso valles esquivo bosques desafío tormentas subo montañas y detrás de la última descubro que su casa ya no está desapareció bajo un mar de rosas rojas un mar interminable de horizonte a horizonte de pétalos y espinas y tarjetas que te amo suben bajan rompen en lentas olas que lamen la costa de piedra y ella estará todavía en su casa inundada de flores corro por la playa meto los pies hasta las rodillas en la marea cortante me lanzo de cabeza y nado con todas mis fuerzas hacia donde debe estar su casa pero no llego primero mi ropa luego mi piel mi carne mis huesos se desgarran se derraman se disuelven se confunden con espinas tallos pétalos y comienzo a gotear lentamente hacia el fondo hacia donde su sangre me espera sonrojada.