Ya no quiero ser “presidente”
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Me harté. Desde hoy, no soy más presidente de Vía Libre. A partir de este mismo momento, declaro que mi función es la de “presidento”.
Si hay gente tan caprichosa que no duda en violar el lenguaje1 con tal de hacerse llamar “presidenta“, y la prensa decide ser tan obsecuente como para llevarle el apunte, ignorando esa perla de la igualdad de género que el Castellano tiene en el género epiceno, entonces yo también me encapricho, ¡qué tanto!
Así que ya saben: a partir de hoy es “Sr. Presidento”.
No se gasten en señalarme que la Real Academia Española aceptó “presidenta” en su diccionario: barbarismos como este podrán ser aceptados, pero no por eso dejan de ser horribles. ↩︎