Patentando el cielo
Con motivo de la adquisición de Palm por parte de Hewlett-Packard el sitio Technologizer publicó un artículo mostrando patentes que ilustran las ideas que Palm exploró en su historia. El artículo está presentado de una manera muy molesta (hay que visitar 11 páginas distintas para leerlo completo), pero es razonablemente entretenido. Su mayor valor, sin embargo, es que muestra un par de ejemplos de cómo se otorgan patentes antes de que se produzca la invención en sí.

Se supone que la patente no cubre el “qué,” sino el “cómo:” no se patenta “un carruaje sin caballos” sino una manera específica de montar un motor a explosión sobre un chasis, de modo que mueva las ruedas. La descripción de la patente debería ser tal que una persona versada en la materia pudiera, simplemente siguiendo sus instrucciones, obtener el resultado deseado. En este caso, sin embargo, Palm patentó este concepto aún sin saber cómo construirlo. El resultado es que si en algún momento los avances en procesamiento, comunicaciones y software llegan al nivel necesario para poder producir esto, los auténticos inventores tendrán que pedir licencia a Hewlett-Packard para poder comercializar su propio invento.

De nuevo, el día que alguien efectivamente invente una pantalla plegable que haga practicable este diseño, no podrá utilizarla en productos a menos que Hewlett-Packard le de permiso.
¿Qué pasó con la idea de que las patentes buscan favorecer a los inventores?