A qué orgías no concurrir
En el primer día de sus vacaciones en el Caribe, Martín salió a matar. De abajo para arriba llevaba ojotas, bermudas rojas, camisa floreada, amplia como para disimular la zapán y abierta para que se viera la cadena de oro, anteojos negros con marco de metal dorado y la gorra del Club Atlético Talleres, que no por seductor iba a renegar de sus sentimientos más profundos. Entró a la playa con el pecho henchido, consciente de que las minas lo miraban. Con su andar recio, tirando arena para arriba con el talón de las ojotas a cada paso, se dirigió a un sillón de playa sobre el que se recostó con un profundo suspiro de placer.